Con Messi el Barcelona empato de local pero se mantiene como líder de su grupo

En el Camp Nou empató 0-0 con Slavia Praga este martes. No le faltaron ocasiones para ganar, varias de ellas en los pies de Messi, pero también es real que el equipo checo le jugó con desinhibición, lo sometió a una intensa presión, por momentos en campo rival y en otros en el propio, y nunca renunció a atacar. Tuvo sus ocasiones ante Ter Stegen, sobre todo en el primer tiempo.

Acostumbrado a atravesar la etapa de grupos sin mayores apuros, ahora cada partido es un sudoku para Barcelona. Debutó con un 0-0 en Dortmund ante Borussia; le ganó 2-1 de local a Inter tras remontar una desventaja y conseguir el triunfo a seis minutos del final con un gol de Luis Suárez, y los dos encuentros con Slavia Praga fueron un dolor de cabeza. De visitante ganó 2-1 y la pasó tan mal que el arquero Ter Stegen hizo un llamamiento público a mejorar y corregir errores.

Fue el partido N° 139 de Messi por la Champions, alcanzó a Paolo Maldini en el sexto puesto del ranking de presencias que encabeza Iker Casillas, con 181. Sin el lesionado Luis Suárez, el centro del ataque catalán fue una zona sin referencias fijas, por donde podía aparecer Antoine Griezmann o el propio Messi. El rosarino buscó espacios entre las apretadas líneas visitantes. Aprovechó uno de los adelantamientos de Slavia para armar un contraataque individual con una corrida de 50 metros, esas tan habituales cuando tenía veintipico de años; aguantó y esquivó a dos rivales para sacar un zurdazo que dio en un poste e hizo temblar al arco. Después, el arquero Ondrej Kolar le tapó otras dos definiciones, una abajo y otra arriba. También le faltó una pequeña dosis de fortuna: el VAR detectó que tenía un talón en off-side en la jugada que le servía el gol a Vidal. Messi buscó con insistencia el arco: fueron ocho remates (tres entre los tres palos), con un tiro libre que se fue por encima del travesaño.

Barcelona venía de una dura derrota por la Liga de España; Levante le hizo tres goles en siete minutos para el 3-1, el sábado. Da la sensación de que este Barcelona ya no impone tanto respeto entre los rivales, que lo ven un poco más vulnerable. Gerard Piqué, que nunca había sumado tantas tarjetas amarillas (8) en sus primeros 14 partidos de una temporada, pidió «paciencia». Recordó que el primer semestre con Luis Enrique no había sido bueno y que después el equipo conquistó el triplete. La diferencia es que Ernesto Valverde va por su tercera temporada, en la que se le empieza a notar cierto desgaste -sobre todo por las eliminaciones ante Roma y Liverpool- y una toma decisiones que no siempre aporta soluciones. Esta semana quedó marginado el volante brasileño Arthur; Busquets, si no tiene descanso, es reemplazado durante los partidos, y el toque y la conducción pulcra de De Jong todavía no redundan en beneficios concretos.

«No llevamos dos partidos redondos. Sabemos que hay mucha presión hacia el equipo y nosotros tenemos que responder», reconoció Valverde, que también admitió que «la gente tiene derecho a exigir» cuando lo consultaron por algunos silbidos. El entrenador quiso que no se perdiera de vista que Barcelona se mantiene como puntero del Grupo F, por lo cual el 0-0 le daba motivos para preocuparse «un poco, pero no tanto».

De los 65 partidos que Messi disputó en el Camp Nou por Champions League, solo en cinco Barcelona se quedó sin convertir. El de este martes se agrega a otros cuatro 0-0 en los últimos 12 años: ante Manchester United, Chelsea, Benfica y Juventus.

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